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​He observado con atención una creciente avalancha de mensajes, carteles y memes en Internet, condenando la celebración del aniversario del “descubrimiento” de América. “América no fue descubierta, fue invadida y saqueada dice uno de ellos” y la avalancha de “likes” recibidos da cuenta de su popularidad en​ una sociedad que finalmente comienza a aceptar su herencia indígena sin avergonzarse y a ​reconocer que nuestros otros antepasados, los europeos, no vinieron a enseñar su cultura y compartir su fe sino a imponer unas condiciones favorables no para los nativos sino para asegurar el beneficio de los invasores.
Para poder sacar provecho de las riquezas del “Nuevo Mundo” había primero que “Europizar” la América, pero sólo lo suficiente para brindar comodidad a los advenedizos y facilitar la extracción de los metales preciosos, las gemas y otros bienes bien cotizados en Europa.
​A esta primera fase de “Europización” sociocultural y arquitectónica ​se conoce como “conquista” aunque poco tiene que ver con el significado romántico de la palabra, y de ella surge como corolario el avasallamiento, la doblegación de cualquier tipo de resistencia, de cualquier libertad. Es necesario que los “conquistados” desistan de su tradición, sus costumbres pero sobre todo su independencia espiritual. Es necesario que el conquistado se arrodille ante el invasor y le reconozca como su amo.

Luego viene la “colonia”, la estructura socio-económica que se sustenta en el avasallamiento y doblegación total ante el invasor. Durante su existencia, cualquier voz de protesta (Que las hubo en Europa en el siglo XVI) ante tal ignominia en contra de las víctimas es acallada por las autoridades eclesiásticas que decretan “Quod voluntas Dei”, es voluntad de Dios, y por otra parte por los ingentes beneficios y comodidades que se derivan del saqueo de las riquezas de la colonia.

​Sin embargo las riquezas se agotan, los nativos son reemplazados por “criollos” descendientes de los invasores ​que se sienten dueños de la tierra usurpada y lo que queda de nativos son empujados a lo más bajo de la pirámide social, destinados a la servidumbre cuando no a la esclavitud. Entonces la colonia poco a poco deja de ser un bien valioso y las voces de protesta, ahora golpeadas por la escasez empiezan a multiplicarse y demandar la retirada.

Es así como surgen los movimientos de independencia, misteriosamente originados y sospechosamente f​inanciados ​desde las mismas entrañas de los invasores​, personificados en valerosos prohombres ​como San Martín, Bolívar o Washington. Vienen las gestas libertadoras, los ensayos de nación y detrás de eso, la oficialización del estatus-quo de la colonia, de subyugación y explotación, pero sin la carga económica de mantenimiento de la colonia y con el beneficio adicional de los jugosos intereses que producen los emprésitos con los que se paren las naciones.

​Esta no es la historia de América. Es también la historia de África, de ​Ásia, del Imperio Romano, del Imperio Otomano, del Imperio Egipcio, los Persas, Británicos y hasta los Griegos en cierta medida. Y también será la historia de Marte. Hacia allá marcha la humanidad en cabeza de las naciones más exitosas de la Tierra. Hacia allá van los robots, las carabelas interplanetarias, los mosquetes atómicos de Elon Musk y la Sagrada Cruz dispuesta a llevar nuestra piadosa cristiandad allende la última frontera.

Se nos dirá que allá no hay vida, de la misma forma que a los Europeos se les dijo que allá en las Indias Occidentales no había humanos sino animales graciosamente similares, “son como moscas” decían los cronistas sobre los que ahora llamamos Muiscas. Y será fácil de creerlo porque aquí vivimos en nuestro pequeño globo azul como reyes del Universo, únicos portadores de la luz de la ciencia y la verdad.

In Mars orbit
Allá “terraformaremos”, de la misma forma que a nosotros nos “​europizaron”, solamente lo justo como para facilitar la explotación de las riquezas marcianas. Ya sabemos que hay agua, así que es cuestión de tiempo para que sepamos que hay también oro, platino, gigantes diamantes y otras maravillas. Allá colonizaremos y tal vez encontremos los restos de seres que acaso podrían llamarse vida, vagamente considerarse nativos y desde luego, irán a parar a la base de la pirámide.

Solamente hasta que hayamos agotado la colonia con nuestra voracidad y los futuros criollos humanos marcianos se sientan con el derecho de romper el cordón umbilical.

Es probable que a estas alturas haya dudas sobre la cordura de quien escribe, pero el ejercicio mental vale la pena: Si no nos detuvimos con miramientos hacia seres que se veían iguales a nosotros, con escasas diferencias en tono de piel, estatura, vestuario y lenguaje. Si pudimos vernos a los ojos, decir “no son humanos” y exterminar 40 millones de nativos, habrá alguna posibilidad de que nos detengamos para aniquilar otra especie o especies inteligentes o no, cuando hayamos elegido nuestro siguiente “Nuevo Mundo”?
Quizás cuando suceda, ya la tecnología nos permitirá presentarnos como Dioses que desciendan del firmamento, esclavizar a una posible raza inteligente y convertirlos en herramientas de su propia destrucción, llevándolos a “terraformar” su planeta para hacerlo cómodo y agradable para nosotros así lo convierta en un infierno y tumba para ellos?
​Y si… Esa historia no solamente es el futuro ​sino también nuestro pasado? Aquí en el tercer globo del Sistema Solar nos levantamos cada día programados para transformar este planeta en algo muy distinto de lo que era cuando despertamos de nuestro largo letargo prehistórico. Miramos el cielo y pedimos a los Dioses que hablaron, llevaron a la guerra y pidieron holocaustos a nuestros antepasados, que nos ayuden a cumplir nuestra labor, mientras convertimos este alguna vez bello planeta azul en un infierno que probablemente será también una tumba para nuestra especie.

Cuando eso pase, ¿habremos “terraformado” este planeta para una especie viajera del Cosmos que nos enseñó a talar nuestros bosques, desangrar nuestras rocas, secar nuestros rios, derretir nuestros glaciares y envenenar nuestras selvas?

Aterizarán entonces nuestros conquistadores y descubriremos que vivimos en una colonia decadente; que siempre fuimos esclavos y nos creímos colonos… O tal vez podamos despertar antes de que sea demasiado tarde.
Anunaki
Manu (121 Posts)

Caminante del chamanismo y la sabiduría ancestral como ruta a la expansión de la consciencia, la sanación holística y el encuentro íntimo con la Divinidad.


Categories: Antropología, Especiales

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